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Estas son algunas razones por las que el internet sólo repite lo que ya sabemos y confirma lo que ya creemos.

El Internet, gracias a los algoritmos y la naturaleza de los motores de búsqueda, se está convirtiendo en la máquina de confirmación de sesgo más eficaz en la historia.

El Internet tiene un enorme potencial como herramienta para la educación, sin embargo, su funcionamiento ha cambiado, y en los últimos años, en lugar de exponer a las personas a nuevas ideas y diferentes maneras de pensar, sólo las convence de que lo que ya creen es la verdad.

Los motores de búsqueda, en lugar de mostrar diversas perspectivas sobre un hecho, están ayudando a la gente a encontrar lo que desean encontrar

Los motores de búsqueda dan a la gente lo que quieren. En la jerga psicológica, el sesgo de confirmación es la tendencia humana a interpretar, filtrar y buscar nueva información de manera que confirme sus creencias preexistentes.

El Internet se ha convertido básicamente en el mejor amigo de polarización de la confirmación. Está ahora tan saturado de artículos e información acerca de cualquier tema que es fácil encontrar información que defienda prácticamente cualquier creencia imaginable. Todo lo que tienes que hacer es dar click a unos botones y Google te llevará directamente a la gente que confirmará apasionadamente lo que tú crees. Esto sucede porque Google utiliza tu historial de navegación y las recomendaciones de tus amigos, así como sus “me gusta” para mostrarte los resultados que podrían gustarte.

Incluso las creencias más absurdas, por ejemplo, la idea de que Hillary Clinton es un humanoide reptiliano, se defiende apasionadamente en ciertos rincones de Internet. Es probable que no se encuentre ninguna fuente remota de buena reputación que defienda tales creencias, pero sí es posible encontrar personas que defienden esta teoría. Y para muchos miembros de nuestra especie (que puede ser bastante crédula), ésta puede ser razón suficiente para creer algo.

 

Los feeds de medios sociales te muestran lo que quieres ver, no lo que necesitas ver para ser más inteligente

Tal vez tengas la impresión de que tus feeds de Facebook, Instagram y Twitter te están mostrando una transmisión en vivo de todo lo publicado por tus amigos y por las páginas que sigues, pero no es así.

Hace varios años, Facebook lanzó la versión beta de su algoritmo de filtrado de newsfeed. Con el tiempo, la mayoría de las principales redes sociales en línea siguieron su ejemplo. Un algoritmo de filtrado es básicamente un programa de computadora que decide qué contenido va a aparecer en tu newsfeed.

Estos algoritmos probablemente consideran una multitud de factores, pero como regla general, te muestran más de los tipos de contenido que “te gustan” y son publicados por los mismos tipos de personas con las que has estado interactuando.

Facebook parece especialmente tóxico en este sentido, ya que su algoritmo parece actualizar con extrema regularidad con el fin de alimentar exclusivamente las mismas opiniones y la información a la que has estado respondiendo recientemente.

 

YouTube y otros sitios recomiendan el contenido que creen que te gustará, no los puntos de vista alternativos

Actualmente es una práctica común en muchos sitios web recomendar contenido adicional a los usuarios. Al igual que los algoritmos de filtrado de noticias, los algoritmos de recomendación sugieren más contenido basado en lo que el consumidor ya ha visto/leído/respondió favorablemente.

La falla de los algoritmos de recomendación es que tienden a no hacer otra cosa sino apuntar a más contenido que apoya y defiende las ideas expresadas en el contenido que el usuario ya está consumiendo. Y desafortunadamente, mucha gente está consumiendo entretenimiento con mensajes probados para vender, con teorías de conspiración tontas o noticias falsas.

Una persona que carece de las herramientas cognitivas para distinguir entre la información de confianza y la fantasía puede aventurarse en YouTube para ver un video que su amigo mencionó y ocho horas más tarde terminar llenando su mente con numerosas teorías sin ningún fundamento en la realidad. Algunas personas ya pasan su vida haciendo esto, y YouTube hace que sea mucho más fácil convencerse continuamente de que su cosmovisión es real.

 

Los medios de comunicación están sesgados, y tú encontrarás más fácilmente la información de aquellos que confirmen tu opinión

La gran mayoría (si no es que todos) los medios de comunicación tienen algún tipo de inclinación ideológica. El prejuicio mediático no es nada nuevo, pero con el surgimiento de Internet, parece ser peor que nunca. La democratización de la información-publicación que surgió con Internet significa que cualquiera puede iniciar un sitio web y transmitir sus opiniones a quien quiera escuchar.

Y a menos de que seas bueno para identificar fuentes creíbles y filtrar la información, puede resultar fácil seguir una gran cantidad de puntos de información que presentan información partidista o no verificada o no verificable como si fuera la verdad absoluta.

Si no tienes cuidado, puedes engañarte pensando que estás siguiendo fuentes objetivas, cuando de hecho has gravitado inconscientemente a los medios de comunicación que favorecen tu particular inclinación ideológica para terminar publicando constantemente historias que validan tu cosmovisión actual.

 

El actual modelo de publicación en Internet fomenta la creación de contenido de anzuelo

Por si el sesgo mediático no fuera suficiente, el problema se intensifica aún más gracias al modelo de ganancias impulsado por los anuncios de la publicación en línea.

La mayoría de los sitios web ganan dinero a través de la publicidad, lo que resulta en un juego de números insidioso: cuanto más tráfico obtiene, más dinero gana.

Por lo tanto, los editores en línea no están incentivados para crear el contenido más verdadero, más profundo y de alta calidad que puedan. Más bien, están incentivados a crear lo que hace que la gente haga click y comparta, en otras palabras: clickbait.

Y dada la inconstante y fragmentada atención colectiva y a la sobrecarga de información, el contenido real de los artículos se ha convertido en más corto y más superficial. Esto es especialmente cierto hoy en día en la política, un dominio en el que la mayoría de los medios periodísticos han dejado de discutir los temas verdaderamente importantes de nuestro tiempo en favor de tratar a los políticos como estrellas de la televisión para publicar sobre escándalos efímeros que puedan aumentar el tráfico.

Finalmente, Internet puede convertirse en la máquina más eficaz para el sesgo de confirmación, solamente superada por la mente humana. Como el físico teórico Richard Feynman, ganador del premio Nobel, dijo una vez: "El primer principio es que no debes engañarte a ti mismo, y eres la persona más fácil de engañar".

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Amazon se está convirtiendo en un monopolio de ventas al por menor que opera bajo un esquema poco responsable

Amazon, la compañía que controla más del 30% de todas las ventas al por menor en línea y fuera de la red en Estados Unidos, así como el 40% de los servicios de nube y que tiene una cada vez más fuerte presencia en otros países, compró hace unos días Whole Foods, la franquicia de supermercados de comida orgánica que ha crecido enormemente en los últimos años. Horas después del anuncio las acciones de Amazon ya habían subido un 3%, lo suficiente para costear la movida.

Douglas Rushkoff, quien se ha convertido en uno de los más lúcidos críticos de la economía capitalista digital, considera que el esquema bajo el que opera Amazon y el poder que está cobrando representa "una amenaza para los mercados, la economía e incluso el planeta". Rushkoff opina que lo que estamos viendo es distinto a los viejos monopolios. Tradicionalmente, en las industrias económicas los monopolios deben ser desarmados, porque empiezan a controlar las plataformas en las que los productos se distribuyen: la compañía de teléfono controla los cables, la petrolera las refinerías y la distribución, etc. En el caso de la economía digital, la plataforma es el mismo negocio; las compañías digitales venden su plataforma, su ecosistema.

El problema es que cuando un mercado existente es sólo un medio para otro fin, la compañía no considera los efectos a largo plazo de sus acciones. Amazon trató a la industria de los libros de la misma manera que compañías como Walmart trataron los territorios en los que se expandieron. Utilizar una enorme cantidad de capital para bajar los precios, poner a los competidores fuera del negocio, convertirse en el único empleador de la comunidad, transformar empleados en trabajadores de medio tiempo, hacer lobby para ablandar las regulaciones y efectivamente extraer todo el valor de una región para luego cerrar y moverse a otra.

Rushkoff sugiere que este modelo contiene semillas de fascismo y en realidad no beneficia ni a las mismas personas que componen las corporaciones, las cuales logran extraer el valor del mercado pero no redistribuirlo entre sus trabajadores de manera eficiente. A su vez secan y destruyen el mercado del cual dependen: "Es una forma de obesidad financiera, en la que lo único que queda para la compañía es adquirir un nuevo mercado, extraer su valor y moverse al siguiente".

Existe preocupación también debido a que Amazon opera bajo un esquema de cero ganancias. Whole Foods bajo el mando de Amazon probablemente tendrá menos ganancias de las que obtiene hace ahora, lo cual es un signo de preocupación para toda la competencia: competir contra una empresa a la que no le importa obtener ganancias es sumamente difícil cuando necesitas reportarlas. A Amazon no le suele preocupar que una de sus empresas no genere ganancias, lo que le interesa es que produzca valor que aumente su cotización en la bolsa y, también, que pueda generar nuevos datos. Tener un supermercado como Whole Foods y ligarlo con la cuenta Amazon Prime podría producir una cantidad muy jugosa de datos sobre los comportamientos de los consumidores para alimentar al monstruo de Big Data de Amazon. Además, Amazon puede tener un nuevo espacio para vender su hardware.