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La película de "A Wrinkle in Time" se perfila para ser un nuevo clásico del cine de fantasía (VIDEO)

Arte

Por: Pijamasurf - 07/16/2017

El tráiler de la nueva versión cinematográfica de la novela 'A Wrinkle in Time' ('Una arruga en el tiempo') emociona bastante

Uno de los grandes clásicos de fantasía de los últimos cincuenta años, A Wrinkle in Time (Una arruga en el tiempo) de Madeleine L'Engle, será estrenado en su versión cinematográfica en marzo del 2018. Las primeras imágenes de la película dirigida por Ava DuVernay y producida por Disney muestran que se trata de algo bastante especial; a juzgar por la gran escala de la producción, la variedad del elenco, la riqueza visual y la calidad de la trama posiblemente estamos ante una de las grandes películas de fantasía de los últimos años (todo eso podemos prever con menos de 2 minutos de tráiler).

La novela de L'Engle es una épica batalla cósmica entre las fuerzas de la luz y la oscuridad, con cierta inspiración religiosa a la manera de las novelas de C. S. Lewis. La autora escribió el texto después de leer algunas teorías de física cuántica y la relatividad de Einstein y uno de los temas son los viajes de un lugar a otro utilizando la geometría del espacio-tiempo, como si se usaran agujeros de gusano (aunque en este caso son los llamados "teseractos"). Otro tema importante de la novela es la diferencia entre el tiempo cronológico y cuantitativo (Cronos, el tiempo del reloj) y el tiempo cualitativo (Kairos, el tiempo real en un sentido espiritual). Cronos y Kairos son dos palabras griegas para referirse al tiempo, una meramente mecánica y una dotada de una cualidad estética o espiritual, de vivir en el momento, en toda su amplitud.

El variado elenco de esta película cuenta con Storm Reid, Oprah Winfrey, Reese Witherspoon, Mindy Kaling, Chris Pine, Gugu Mbatha-Raw, Rowan Blanchard y Zach Galifianakis.

‘El hombre que vio demasiado’: mirón de mirones

Arte

Por: Lalo Ortega - 07/16/2017

Este documental de Trisha Ziff explora la obra fotográfica de Enrique Metinides y su singular mirada sobre la fatalidad cotidiana de la vida

Creo que se puede interpretar a un país con sus noticias y su acercamiento a la noticia.

Dan Gilroy

Éste, uno de varios en El hombre que vio demasiado, es un testimonio extranjero sobre las fotografías de nota roja en México, aquellas que de forma cotidiana vemos colgadas en incontables puestos de periódicos a nuestro paso por las calles, y con las que tenemos una peculiar forma de relacionarnos: las esquivamos conscientemente con la mirada, o las miramos como hipnotizados. O quizá, a medio camino entre lo uno y lo otro, nos ingeniamos la manera de ver a escondidas. El punto es que nos encanta mirar.

Mirones, también, los que aparecen por cientos en las fotografías que Enrique Metinides ha tomado por décadas, en una carrera que comenzó a los 9 años. Mirones, por cuenta doble, los que nos metemos a la sala de cine para ver un documental sobre él, y sus fotos de accidentes, crímenes y desastres. El hombre que vio demasiado (Trisha Ziff, 2015), con testimonios del propio Metinides, curadores y fotógrafos, no sólo es una colección de anécdotas (todas ellas fascinantes, dicho sea de paso); también es una exploración de nuestra relación con la realidad mediante las imágenes y, más importante, de cómo el ojo del mirón que nos atañe fue moldeado por sus experiencias de vida.

Sin duda, imágenes como las suyas cuentan con un poder de shock magnético, pero las fotografías, por su naturaleza, tienen un impacto unitario. Trisha Ziff, directora del documental y curadora fotográfica, las compila en el libro 101 Tragedies of Enrique Metinides, pero el carácter “horizontal” del cine, como ella lo llama, permite ir más allá de la imagen en sí. El montaje permite yuxtaponer a la fotografía con la anécdota, pasado con presente, accidentes con testigos, familias con trabajos, para lograr metáforas de una ciudad que imprime titulares con fotografías de muertos, al mismo ritmo que fabrica cajas donde ponerlos. Unos segundos iniciales de cinematografía mordaz sobre la prensa sensacionalista, pero igual de consciente de la necesidad incontenible de mirar.

Pero por qué miramos es quizá el tema más trascendental de El hombre que vio demasiado. Más allá de la técnica y la composición de sus fotos (dominadas por intuición de oficio), y de los riesgos para obtenerlas en primer lugar, hay en ellas una brutalidad y una belleza simultáneas.

Retratos de personas que se tomaron el café matutino, salieron de casa y nunca volvieron, víctimas del catastrófico azar. ¿Será la nuestra una fascinación honesta por la fragilidad de la vida, expuesta por una casualidad letal?

Y todo vuelve a Metinides y su destino como el máximo voyeur, que también parece dictado por la casualidad: la de una infancia junto al Ministerio Público y la de un padre que, cualquier día, le puso una cámara en las manos

 

El hombre que vio demasiado ganó el Premio Ariel al Mejor Largometraje Documental en el 2016. Se proyecta en el Cine Tonalá de la Ciudad de México como parte del ciclo #MásCineMexicano, iniciativa para impulsar la distribución de producciones nacionales independientes. Estará en la cartelera durante julio; puedes consultar las fechas y horarios de su proyección en este enlace.