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Ve cómo esta genial y adorable niña rusa de 4 años habla 7 idiomas como si nada (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/09/2017

La pequeña savant Bella Devyatkina demuestra su habilidad para hablar y leer en árabe, español, chino, inglés, alemán, francés y, por supuesto, ruso

Bella Devyatkina es una niña que saltó a la fama en el 2016 cuando tenía 4 años y apareció en un programa de TV ruso sobre personas increíbles, en el que mostró sus asombrosas habilidades lingüísticas. Ya en ese entonces Bella hablaba siete idiomas: árabe, español, chino, inglés, alemán, francés y, por supuesto, ruso.

Su madre, Yulia, es lingüista, y obviamente, ha estimulado tempranamente a Bella. Le enseñó primero ruso e inglés, alternando un día y un día. A los 10 meses, añadió francés. Antes de cumplir 3 años Bella empezó a aprender chino, especialmente viendo caricaturas chinas. Luego comenzó a tomar clases de español y alemán, las cuales acompaña con clases de danza con una profesora que habla español y clases de alemán con una maestra que habla alemán. A esto se agrega el árabe. Y Bella no sólo habla, sino que también lee en estos siete idiomas:

La mamá de Bella dice que ella sabe lo mismo que un niño común de 4 años pero lo sabe en siete idiomas, esa es la pequeña diferencia. Se cree que Bella puede entrar dentro de la clasificación de "savant", aquellas personas con capacidades de memoria y cognición sobresalientes. Evidentemente también es notable la facilidad que tienen los niños en general para aprender idiomas, algo que en una buena educación no debería pasar desapercibido.

La pornografía: ¿educador sexual o manipulador de información?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 10/09/2017

"La pornificación de todo es el modelo de trabajo de la televisión comercial y de la publicidad en Internet"

La pornografía se ha convertido no sólo en una alternativa erótica para adultos, sino también en un educador sexual para muchos jóvenes. Gracias a esto, la incidencia de accidentes e infecciones relacionados con prácticas sexuales cargadas de ignorancia ha aumentado en hospitales y centros de salud. Por ejemplo, muchas mujeres y hombres entran por Urgencias al haberse introducido, sin tener información ni conocimiento adecuado, bolas chinas de manera dolorosa y errónea.

Sin embargo, el consumo –no informado, no regulado, no consciente– de la pornografía puede alcanzar niveles muy profundos en el inconsciente y los procesos neurológicos. Al ver una escena erótica en donde al simple tacto del dedo sobre el brazo, la mujer gime de placer, un chico o una chica puede considerar que esa es la conducta normal y esperada durante el acto sexual: no obstante, no hay conciencia de que la excitación requiere de un proceso que va desde la estimulación de las zonas erógenas –labios, cuello, pezones, piernas, vulva, pene…– hasta la plena atención en las sensaciones durante el acto.

Y conforme el consumo inconsciente del porno se va regularizando, los niveles de adrenalina generados se van asimilando en el sistema nervioso central del cerebro. Es decir, el sistema nervioso normaliza el acto sexual resultando en un mayor deseo y consumo, por lo que el efecto final es similar al de una droga. Aunque esto es una reacción neurológica normal ante los niveles de adrenalina, surge el problema cuando en el video se evidencian conductas agresivas pues se aprehenden, se replican y se vuelven adictivas. Por lo tanto, no nos queda más que preguntarnos: ¿cuáles son las consecuencias de estas imágenes en nuestros cerebros, mentes, corazones y sociedades?

En palabras de Andrew Brown, columnista de The Guardian, el problema de la pornografía radica no en los actos, sino en las actitudes. Para él, si en la adultez no se entiende bien el concepto de consenso (la aceptación consciente), ¿cómo es que podrán entenderlo chicos de 15 años que se ven presionados socialmente y no comprenden racionalmente lo que están viendo a través de la pantalla?

Brown dice:

La pornificación de todo es el modelo de trabajo de la televisión comercial y de la publicidad en Internet. No se trata tan sólo de sexo. Las fantasías de control, dominación y gratificación inmediata son ahora los ideales en la transacción comercial. Son lo que cada publicidad promete. […] Como el porno, se alimenta de un apetito que no puede ser saciado, uno que sólo crece con los fantasmas que nosotros alimentamos. Es por esta razón que la idea de fantasía puede ser altamente peligrosa para la comodidad de las personas solitarias. Ya sea una frustración sexual o política, la fantasía pornográfica ofrece una satisfacción que no puede disfrutarse en la vida real; sin embargo, la vida real no puede sustituirse por completo.

Con esto no se quiere satanizar el consumo de la pornografía, sino conscientizarlo para convertirlo en una herramienta útil para una salud sexual segura y plena. Para ello es importante darse cuenta de las actitudes agresivas, misóginas e incluso raciales que se normalizan a través de la cámara y a lo largo del acto sexual.